BRECHA SALARIAL DE GÉNERO: ¿MITO O REALIDAD?

Quisiéramos pensar que vivimos en una sociedad perfecta y que en pleno siglo XXI la civilización se norma por estándares en los que predomina la equidad en cada una de las actividades y países que coexisten en este globo terráqueo. Pero la realidad es otra, y así vemos diferencias de todo tipo: pobres y ricos; guerra y paz; corrupción y no corrupción; opulencia y pobreza, justicia e injusticia, aceptación y discriminación, etc.

 

Y la brecha salarial de género no es la excepción; sí, esa misma que se define como la “diferencia entre la media de ingresos entre hombres y mujeres con relación a la media de ingresos de los hombres”. Mucho se ha escrito sobre el hecho de si es cierto o no que existe en las organizaciones una brecha en relación a la retribución salarial que reciben los hombres –vs- las mujeres que ejercen una labor similar y aportan igual horas de trabajo, tanto en lo referente a la remuneración fija como a la variable.

 

Estudios realizados indican que, en Latinoamérica, el hombre devenga un 13% más que la mujer en el nivel ejecutivo, la brecha es más amplia a nivel operativo, siendo esta diferencia de un 21%. También se corrobora que, en cuanto a la ocupación de puestos de mando, el 41% de los profesionales son mujeres; apenas el 12% de las mujeres ocupan un puesto gerencial y solo el 17% de éstas ocupan puestos ejecutivos.

 

En Estados Unidos, un estudio realizado por Visier Gender Equity arroja que la brecha salarial empieza a notarse ampliamente cuando se está en el rango de edad de los 30’s; a esta edad, las mujeres ganan el 90% de sus homólogos masculinos, pero disminuye a 82% a los 40 años. El estudio también indica que las mujeres tienen menos probabilidades de estar representadas en puestos gerenciales durante el mismo tiempo, mientras que los hombres tienen más probabilidades de ser promovidos a puestos directivos.

 

Otro estudio realizado en Estados Unidos por la compañía PayScale, sostiene que la brecha de sueldo no controlada entre hombres y mujeres en el 2015, mostró que las mujeres ganaban 74 centavos por cada dólar ganado por los hombres. Para el año 2016, los datos muestran que las mujeres ganaron 76 centavos por cada dólar ganado por los hombres.

 

En España, se presentan también situaciones con el tema. ¡Se estima que el salario de las mujeres tendría que incrementarse en un 31% para equipararse al de los hombres!

 

Pero esto va mucho más allá que el tema salario. La brecha se da en mayor proporción en lo que se refiere a formar parte de los Consejos de las empresas. En un análisis del 2013, de 4,255 empresas públicas, solo una quinta parte reportó tener más del 20% de mujeres en sus consejos. En total, para la lista Fortune 500, las mujeres representan tan solo el 16.9% de las posiciones en los consejos administrativos y el 14.6% en las directivas de ese mismo año.  Sin lugar a dudas, que, en lo referente a la estructura organizacional de las empresas, mientras más arriba, más está dominada por los hombres, lo que influye para ensanchar aún más la diferencia salarial de género.

 

Respecto a este último punto, y en defensa de la igualdad de las mujeres en el trabajo, investigaciones arrojan que cuando las empresas tienen una mayor diversidad de género en este tipo de posiciones, hay un 15% mayor de probabilidad de tener rendimientos financieros por encima de la media para su industria local respectiva, según Korn Ferry/Hay Group, ya que estas acciones contribuirán a la rentabilidad y mayor estabilidad laboral, a la vez que contribuye a acortar la brecha.

 

Entre las estrategias que las empresas pueden considerar para acortar la brecha se puede considerar el crear sistemas de valoración de puestos, donde las tareas entre hombres y mujeres sean iguales, al igual que los criterios de promoción y retribución. Se recomienda también aprovechar el 100% de la fuerza laboral, integrando a las mujeres en posiciones de liderazgo organizacional, las cuales pueden ejercer, con igual o mayor responsabilidad que los hombres.

 

Para el caso que nos ocupa, a nivel mundial, y la República Dominicana no es la excepción, cierto es que hoy en día las mujeres son la mayor población en las aulas universitarias y cada día el número va en aumento y están ocupando una mayor proporción entre el grupo de colaboradores en la mayoría de las empresas de servicios, financieros, tecnología y muchas otras actividades.