La Empresa Familiar y el Protocolo Familiar

En nuestro país como en otras latitudes, la empresa familiar predomina en número a las corporaciones formalmente administradas, donde la voluntad de la mayoría de los socios o accionistas decide sobre el presente y futuro de la sociedad, en base al poder de la proporcionalidad del capital que poseen en ella. En el caso de la empresa familiar, decide la cabeza de familia y el problema surge cuando debido a causas físicas y de vida éste falta en la dirección de la sociedad. La administración se torna incompetente y sin dirección porque no se han definido los roles de los sucesores en la administración de la sociedad.

Frente a esta situación, en muchas ocasiones la empresa familiar sucumbe frente a un mercado competitivo que se aprovecha de las debilidades de la empresa para mantenerse, perdiendo  capacidades de mercado que muy difícilmente podrán recuperar si no se adoptan medidas sanas antes de lo inevitable.  

De ahí, que se ha desarrollado una consultoría especializada en la empresa familiar y que basa su accionar en crear los mecanismos necesarios para la subsistencia, a lo largo de la empresa, la familia y la propiedad, activos que con gran ahínco y esfuerzo creó la cabeza de familia varias décadas atrás.

El relevo generacional en el liderazgo de la dirección y de la propiedad es importante que se defina con anticipación, para que el mismo pueda asumir su rol al frente de la organización, tomando en consideración la mística familiar y la nuevas prácticas administrativas que imponen los nuevos tiempos.

Entre los documentos más emblemáticos de esta consultoría está la del “Protocolo Familiar”, el cual, esboza por escrito los acuerdos consensuados que regulan las relaciones profesionales, económicas y personales entre los miembros de una familia empresaria y la empresa de la cual es propietaria, así como el funcionamiento interno en la empresa en el presente  y en el futuro.

Entre las preguntas que debe responder el protocolo familiar, se incluyen:

  1. Modelo de empresa familiar a preservar.
  2. Objetivos, valores y estrategias de la empresa familiar.
  3. Sistema de gobierno y equipo de dirección.
  4. Participación de los familiares en la empresa familiar y profesionalidad.
  5. Sucesión y liderazgo.
  6. Derechos económicos.
  7. Armonía familiar.
  8. Responsabilidad de la empresa familiar.
  9. Plan de contingencia. 

Tal como se aprecia, es un documento que va más allá que un acuerdo entre accionistas o un testamento. La estructuración de este documento debe estar orientada a proporcionar una dirección clara y precisa del negocio familiar y, a la vez, dar tranquiladad al núcleo familiar original de la preservación a largo plazo del esfuerzo logrado por hombres y mujeres que emprendieron ideas y proyectos con visión de futuro muchos años atrás.